Facebook: entre la censura y la manipulación
Es muy fácil caer en la reduccionista afirmación que las redes sociales no representan la vida misma y sus devenires. Puede que, más de uno, piense todo lo contrario; que efectivamente estos nebulosos mundos digitales en los que nos movemos muestran lo oculto, lo que mueve y de verdad interesa a los ciudadanos. También es posible que, para otras personas, este tipo de plataformas sean el caldo de cultivo de mensajes de odio.
Las redes sociales se han adentrado en el desfiladero de lo efímero y lo pasajero, pero han han aportado útiles mecanismos de comunicación interpersonales que han permitido reducir el tamaño del planeta a un mero clic. Gran parte del conocimiento humano está recogido en internet. La conversación de los seres humanos ha encontrado un nuevo espacio en este tipo de plataformas que, como sucede en el servicio más global, Facebook, se manejan formas comunicativas basadas en emoticonos, imágenes, animaciones y texto y, sobre todo, han inaugurado nuevos códigos de conducta que rayan el absurdo en ocasiones como el mero hecho de eliminar a una persona como contacto.
